La intervención se realiza en la línea fortificada del “Recinto de los portugueses” situada en la parte baja del castillo. Se resuelve el proyecto mediante una operación clara: sustracción de materia. Así el edificio queda “excavado” dentro del perfil del baluarte, totalmente integrado en el terreno sin competir con el alzado del castillo.
El proyecto conserva, restaura y potencia los numerosos elementos arquitectónicos, históricos, culturales y el valor patrimonial del inmueble que va a albergar la Hospedería de Turismo. Para ello se hace necesario mantener el aspecto tanto exterior como interior del Castillo de Luna, especialmente su volumetría y perfil característico y evitar en la medida de lo posible las interferencias que puedan surgir entre los usos residencial de la hospedería y cultural del castillo.
El vaciado del terreno alojaría el programa propio de la Hospedería, aprovechando su cercanía a la fortaleza y las vistas privilegiadas sobre el pueblo y los alrededores debido a su elevada cota. Se pretende conseguir que el huésped perciba que está dentro del castillo y su entorno, no “cerca de” ni “al lado de” sino “dentro de”. De este modo, no hacemos un edificio de nueva planta en la ladera del castillo sino que el proyecto surge del lugar adaptándonos a él.
Un vacío entre la roca natural y la roca construida que adosada a la antigua muralla del Baluarte de los Portugueses, genera el espacio en doble altura “grieta” que ilumina todas las zonas de relación y circulación del hotel.
La habitación se entiende a modo de celda. Se fisura la muralla con unos pequeños cortes abocinados al interior generando una atmósfera de iluminación tenue propia de un castillo.